Sarcopenia: causas, efectos y remedios

Sarcopenia: causas, efectos y remedios

Todos sabemos que con el tiempo no rejuvenecemos como Benjamin Button. El envejecimiento no se trata solo de canas y arrugas, sino también de los músculos. El término técnico que describe este lento y natural proceso de involución es sarcopenia. Con un comienzo discreto alrededor de los 40-50 años, la sarcopenia solo se hace evidente a partir de los 60 años e implica una mayor sensación de debilidad, menos resistencia al esfuerzo físico y menos equilibrio. Aunque se trata de un proceso natural y fisiológico, estudios recientes han demostrado que la sarcopenia tiene un mayor impacto en sujetos sedentarios o con una dieta no adecuada y desequilibrada. Es por eso que en el equipo de VitalAbo nos hemos interesado en este tema y hemos recopilado información y trucos que pueden aliviar activamente los efectos del inevitable envejecimiento muscular.

¿Cuándo comienza la sarcopenia?

El proceso se produce principalmente en la vejez, aunque comienza relativamente temprano. El cuerpo humano comienza a perder masa muscular gradualmente alrededor de los 25 años. Sin embargo, este proceso se acelera drásticamente hacia los 60 años, razón por la cual la mayoría de los problemas musculares y articulares ocurren a partir de esta edad.

Las posibles causas

Como ya se mencionó, la disminución de la masa muscular es un proceso completamente natural. Incluso hoy en día, el mecanismo detrás de la sarcopenia aún no se comprende completamente. Sin embargo, hay algunos factores que juegan un papel importante, como el estrés oxidativo, el deterioro de la función neuronal, una alimentación desequilibrada e inadecuada, así como la falta de actividad física.

Consecuencias

La sarcopenia tiene una serie de consecuencias, como:

  • menos energía
  • sensación de cansancio
  • menos sentido del equilibrio
  • menos resistencia

Consejos útiles

La buena noticia es que con las precauciones necesarias, se puede frenar la sarcopenia. Aquí hay una pequeña lista:

  • entrenamientos de fuerza y resistencia
  • entrenamientos al menos 2 veces por semana
  • dieta rica en frutas y verduras y baja en sodio, grasas y azúcar.