La nueva tendencia: Correr descalzo

miércoles, 15 junio 2016

La nueva tendencia: Correr descalzo

En los últimos años, cada vez ha ido aumentando la tendencia de correr descalzo. La moda ha llegado hasta el punto de desarrollar zapatos especiales para esta sensación. Se habla de posibles riesgos, lo ha llegado a crear confusión e incertidumbre.

Fue la sensación de los Juegos Olímpicos de Roma en 1960: el etíope Abebe Bikila ganó el maratón descalzo. La historia cuenta que las zapatillas de este atleta llegaron a desgastarse hasta el punto de ser inservibles. Al no encontrar el sustituto adecuado, corrió simplemente descalzo y consiguió el nuevo récord mundial.

Más de 55 años después, hay que seguir nombrando a este atleta por este hecho, que es de lo más natural, pero con el paso de los años se ha convertido en una especie de moda.

¿Se puede demostrar que correr descalzo sea lo mejor?

De hecho, se ha demostrado en muchos estudios, que el hombre es más rápido sin zapatos. Nuestros pies pueden mostrar verdaderamente lo que son capaces de alcanzar cuando se les libera del estrecho calzado. 

El complejo sistema de los pies 

Los pies son una obra maestra de la evolución: 28 huesos, 33 articulaciones e innumerables músculos componen un complejo sistema dinámico que proporciona sostenibilidad al pisar e inestabilidad al levantar los pies y una amortiguación natural.

Deformidades de los pies 

Al estar continuamente calzados, hay músculos, tendones y ligamentos que dejan de entrenarse y poco a poco se deforman, pudiendo derivar en problemas como juanetes o pies planos.

La ventaja de ir descalzo

El hecho de ir descalzo, además de fortalecer huesos y articulaciones, también estimula los órganos internos a través de reflejos e interconexiones. Regula la presión sanguínea, alivia la columna vertebral y hasta puede mejorar el sistema inmunológico y el sistema cardiovascular.

Zapatos especialmente desarrollados

Hoy en día los corredores aficionados pueden elegir entre una amplia selección de zapatos con el efecto de correr descalzo. El reto a la hora de diseñar este tipo de calzado ha sido el de proteger los pies tratando de ofrecer la sensación más similar posible a la de correr descalzo. La solución fue omitir la suela intermedia.
Una zapatilla deportiva convencional tiene tres tareas: amortiguar, proporcionar apoyo y guiar. Para conseguirlo se han buscado materiales muy ligeros y delgados, para que las zapatillas sean como un guante para los pies. El modelo a elegir es una decisión personal.

Correr descalzo no es adecuado para todos

A pesar de todas ventajas, es importante tener en cuenta que correr descalzo puede conducir a lesiones. La cuestión no es "si se debe" sino cómo y con qué frecuencia. 

El estilo de correr de cada persona es diferente. Las zapatillas normalmente actúan como una rampa, el talón se eleva y es lo primero en tocar el suelo. Al correr descalzo, el efecto es otro y para los pies acostumbrados a zapatillas convencionales, esto resulta agotador. Hay que dejar pasar un tiempo hasta que el cuerpo pueda habituarse a este hecho. Lo importante es hacer el cambio de manera progresiva si se siente que los pies o el organismo están sufriendo.

Basta con tener precaución para poder disfrutar de la diversión: ya sea con o sin zapatos.