Algunos mitos relacionados con la alimentación

martes, 15 diciembre 2015

Algunos mitos relacionados con la alimentación

No hay ningún tema sobre el que existan más mitos que sobre la alimentación, muchos de ellos ya muy antiguos. ¿Tiene siempre razón la sabiduría popular? Sólo porque siempre se lo hayas escuchado a tus abuelos, no quiere decir que sea verdad. Observemos de cerca un par de dichos tradicionales para ver si son verdaderos o no.

Las vitaminas son sanas y cuantas más, mejor

Las vitaminas, en principio, son sanas, de eso no cabe duda. Pero, como con todo, no debemos sobrepasarnos. Como dijo Paracelso "La dosis diferencia un veneno de un remedio". La sobredosificación puede acarrear graves problemas. Esto concierne especialmente a los grupos de vitaminas liposolubles (A, D, E, K). Estudios han confirmado que la toma continuada de estas vitaminas puede aumentar las posibilidades de desarrollar diferentes tipos de cáncer.

Las espinacas no se deben recalentar

Esto depende de cómo hayan sido almacenadas las espinacas. Si se guardan en el frigorífico directamente después de comer y posteriormente se calientan a más de 70 ºC, se pueden disfrutar de nuevo como si nada. El problema con las espinacas son los nitratos que contienen. Si las espinacas se dejan demasiado tiempo a temperatura ambiente (sin importar si están crudas, picadas o cocinadas), las bacterias pueden convertir el nitrato en nitrito, que se puede convertir en nitrosamina en el estómago y ser cancerígeno. Si las espinacas se conservan y se calientan correctamente, no hay ningún peligro para la salud.

Los tomates verdes son tóxicos

Es cierto. Los tomates verdes contiene solanina, que es una sustancia tóxica. Si una persona toma demasiado, puede provocar diarrea, vómitos y dolores de cabeza. Pero para ello se tienen que ingerir grandísimas cantidades de tomates verdes para que provocase esta reacción.

Los chupitos son digestivos

Esta afirmación es, lamentablemente, errónea. El alcohol no es digestivo, incluso ralentiza la digestión. El cuerpo tiene mucho más trabajo tras haber tomado un chupito, por lo que digerir la comida lleva más tiempo. ¿Pero entonces por qué sienta bien tomar un chupito tras una comida copiosa? El motivo es que el estómago es un músculo y al tomar alcohol se relaja, lo que nos hace sentirnos mejor y menos hinchados.